Hablar de sueños muchas veces suena cliché. Todos dicen “lucha por tus sueños”, pero pocas veces se detienen a pensar en lo que eso significa de verdad. Para mí, los sueños siempre fueron una ventana a otro mundo, incluso cuando todo a mi alrededor parecía decirme que eran imposibles.
Crecí en un lugar donde había mucha escasez, viajar no era una opción, era apenas una fantasía. Recuerdo que pasaba horas mirando el cielo, imaginando lugares que solo conocía a través de las enciclopedias de geografía y naturaleza.
La geografía era mi materia favorita. Me fascinaba abrir esos libros, ver mapas y ciudades, y anotarlas en un cuaderno como si fueran una lista secreta de deseos… Soñar era mi manera de hacerlos un poco más reales.
Mi mamá me regaló un globo terráqueo junto con esas enciclopedias, ese fue mi primer pasaporte, mi primera forma de “viajar” sin moverme de casa.
Apuntaba países, buscaba información en internet y organizaba mis listas como si algún día fuese a armar un itinerario. Y, aunque parecía imposible, esa semilla ya estaba dentro de mí.
Con el tiempo, llegaron las responsabilidades, la pobreza y un entorno en el que muchos no creían en la posibilidad de soñar. En 2017 tuve que emigrar de Venezuela, en medio de una dictadura que me arrebataba cada vez más opciones.
En ese nuevo país, la vida no fue más fácil: trabajaba solo para sobrevivir, pagar alquiler, enviar dinero a mi familia. Me sentía atrapada en empleos que no me llenaban, rodeada de gente resignada. Pero algo en mí me decía que no debía rendirme.
Desde niña me apasionaba el arte, la pintura, la música, esa chispa me llevó a estudiar Diseño Gráfico, y gracias a las personas adecuadas y a mi empeño, logré vivir de ello.
No fue fácil, noches en vela, madrugadas de trabajo, mucha soledad frente a la computadora. Pero también fue mi puerta de salida hacia otra vida.
Soñar no es un cliché. Los sueños son una brújula, pero para que se hagan realidad, hay que trabajar, insistir, levantarse mil veces, nadie lo hará por ti, nadie puede vivir tu vida por ti.
Esta vida es solo tuya:
Solo tú la vas a vivir.
Solo tú la vas a disfrutar.
Solo tú la vas a lamentar si no te atreves.
No permitas que otros decidan por ti, ni las críticas, ni la falta de dinero, ni las circunstancias, porque, si no lo intentas, cuando llegue el momento de irte, la pregunta será inevitable: ¿viviste tu vida o dejaste que otros la vivieran por ti?
Hoy puedo decirte que sí, se puede, que incluso si vienes de la nada, de un lugar donde parecía imposible, los sueños pueden cumplirse. Solo necesitas dar el primer paso y nunca dejar de creer en ti.





