IRE DE VIAJE

Los cerezos del Jardín Japonés de Buenos Aires

¿Por qué hay cerezos en el Jardín Japonés?

El Jardín Japonés fue inaugurado en 1967 como un regalo de la comunidad japonesa a la ciudad de Buenos Aires. Desde entonces se convirtió en uno de los espacios más tranquilos y cuidados de la ciudad, lleno de lagos, puentes, peces koi, senderos y vegetación pensada al detalle.

Dentro de ese paisaje también están los sakura, los famosos cerezos japoneses, que en su país de origen son una parte muy importante de la cultura.

Qué significan los cerezos en Japón

En Japón, los cerezos representan lo breve de la vida y la importancia de disfrutar cada etapa. Las flores duran muy poco, y justamente por eso son tan valoradas. Cuando florecen, la gente se reúne bajo los árboles para observarlos, caminar, conversar o simplemente sentarse a mirar. A esa tradición se le llama hanami.

Esa misma sensación se puede vivir, de otra forma, en el Jardín Japonés de Buenos Aires cuando los árboles entran en flor.

¿Cuándo florecen los cerezos en Buenos Aires?

Aunque en Japón florecen en primavera, en Buenos Aires los cerezos suelen hacerlo entre finales de julio y agosto, en pleno invierno. La floración dura pocas semanas y depende bastante del clima de cada año, por lo que no siempre es exactamente en las mismas fechas.

Si estás en la ciudad durante ese período, vale mucho la pena averiguar si ya están en flor y planear una visita.

Información práctica del Jardín Japonés

Dirección:
Av. Casares 3450, Palermo, dentro del Parque 3 de Febrero

Horarios:
Abre todos los días de 10:00 a 18:45

Entradas (aproximadas):
– Residentes argentinos: alrededor de $6.000 (4 USD)
– No residentes: alrededor de $18.000 (8 USD)
– Menores de 12 años, adultos mayores y personas con discapacidad entran gratis con documentación

Cuando los sakura florecen, el jardín se llena de tonos rosados y blancos, los pétalos caen sobre el agua, los caminos y los puentes, y todo se ve distinto. La gente camina más despacio, se queda mirando, toma fotos, se sienta en silencio.

Es uno de esos lugares donde no hace falta hacer nada especial para disfrutarlo, solo caminar y observar ya es suficiente.

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